1.
El
garabato
2.
Del
garabato a las primeras formas
3.
Las
líneas empiezan a tomar forma
4.
El
detalle aumenta
5.
La
figura humana se perfila
6.
Se
consolidan las formas
7.
El
personaje en situación
1- Evolución del dibujo infantil
1. El Garabato
El
primer garabato (no siempre efectuado sobre papel), supone la primera expresión
gráfica de lo que más adelante serán trazos que irán tomando progresivamente
forma y contenido. Son los precursores de algo más importante que vendrá
después: el dibujo y la escritura.
Estos primeros "dibujos" suelen efectuarse a partir del año y medio. Evidentemente sin intención ni capacidad para representar formas, figuras u objetos. Sí pueden, desde un punto de vista psicológico, permitirnos explorar algunos detalles tempranos de su afectividad y temperamento.
Sus primeros contactos con el lápiz y el papel van a ser exploratorios y muy condicionados por las limitaciones obvias de su capacidad y maduración visomotora.
Igual como ocurre con otros aspectos del aprendizaje, cada niño es un mundo y seguirá su propio proceso y ciclo. Los hay más precoces y otros más lentos en la adquisición de ciertas habilidades. Ello no tiene que ser síntoma inequívoco, al menos en estas edades, de retraso o menos capacidad futura. No obstante, siempre será positivo potenciar, motivar y acompañar al niño en cualquier proceso de aprendizaje y estar atentos a cualquier problema que pudiera surgir.
Estos primeros "dibujos" suelen efectuarse a partir del año y medio. Evidentemente sin intención ni capacidad para representar formas, figuras u objetos. Sí pueden, desde un punto de vista psicológico, permitirnos explorar algunos detalles tempranos de su afectividad y temperamento.
Sus primeros contactos con el lápiz y el papel van a ser exploratorios y muy condicionados por las limitaciones obvias de su capacidad y maduración visomotora.
Igual como ocurre con otros aspectos del aprendizaje, cada niño es un mundo y seguirá su propio proceso y ciclo. Los hay más precoces y otros más lentos en la adquisición de ciertas habilidades. Ello no tiene que ser síntoma inequívoco, al menos en estas edades, de retraso o menos capacidad futura. No obstante, siempre será positivo potenciar, motivar y acompañar al niño en cualquier proceso de aprendizaje y estar atentos a cualquier problema que pudiera surgir.
2. Del garabato a las primeras formas
A partir del segundo año, el
niño es capaz de ir dando forma a los garabatos. Ya no se trata sólo de líneas
inconexas sino que se observan agrupamientos de trazos en formas con contornos.
Pueden ser los primeros intentos de representar objetos del mundo real.
Evidentemente el nivel de
maduración no permite todavía la definición de las formas. Suele también
empezar la experimentación con diferentes colores. En esta etapa ya podemos
distinguir algunos rasgos del temperamento del niño tal como se apunta más
adelante.
3. Las líneas empiezan a tomar forma
Estamos ya en la etapa de 2,5
años aproximadamente. El niño es capaz de dibujar círculos y combinarlo con
líneas para crear nuevas formas. Son dibujos que ya tienen cierto parecido con
objetos y figuras humanas pero sin llegar a nivel de detalle suficiente como
para identificarlas plenamente.
4. El detalle aumenta
Cercanos los tres años pueden
aparecer las primeras formas que identifican objetos o personas. El dibujo
puede tener ya una intención clara de comunicar situaciones, personajes y
emociones. La forma se perfila y podemos reconocer en ellos el primer esbozo de
la figura humana. Son humanoides sólo con piernas y cabeza. Otros objetos de
interés para el niño pueden ser también objeto de plasmación en el papel
(autobús, coche, casa, etc.).
5. La figura humana se perfila
Entre los tres y cuatro años
el niño va depurando sus dibujos. La figura humana evoluciona de un simple
humanoide con piernas y cabeza a una figura más completa en las que ya se han
incorporado el cuerpo y los brazos. La cabeza con frecuencia aparece muy grande
al igual que los ojos. En los niños más detallistas puede que también se
incorpore el pelo como un elemento más.
6. Se consolida la forma
Estamos ya en los cinco años.
Las diferentes estructuras cognitivas han ido madurando y el dibujo es una más
de las facetas en el que el niño ha progresado.
Ahora la figura humana es
perfectamente identificable y presenta la mayoría de los elementos principales:
Cabeza, cuerpo y extremidades superiores e inferiores.
En la cara pueden observarse los ojos y la
boca. La nariz y las orejas suelen tardar un poco más. La presencia del cabello
es también habitual. Además aparece otro aspecto importante: la diferenciación. Cuando se pintan
varias figuras humanas, el niño es capaz de pintar en cada una de ellas rasgos
diferenciales (más grande, más pequeño, con pelo, sin pelo, alegre, con algún
objeto en la mano, etc.). Este detalle es importante dado que es un síntoma de
creatividad y de capacidad de observación del entorno.
7. El personaje en situación
De los cinco a seis años el
dibujo está consolidado. Cada niño a su forma y con su propia destreza. No
obstante, el dibujo va a mantener un elemento común en todos los niños: Su
capacidad de ser una plataforma comunicativa, un escaparate donde se nos va a mostrar
un mosaico de sensaciones y emociones, es decir, el mundo interno del niño.
No siempre serán obvias
sino que deberán interpretarse cautelosamente en la clave peculiar e
intransferible de cada niño.
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